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Full text of "Vicente Rossi 1929 Idioma Nacional Rioplatense 3"

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FOLLETOS LENGUARACES 


VICENTE ROSSI 



( AR JENTINO - URUGUAYO ) 


TERCERA EVIDENCIA 



RIO DE LA PLATA 
1929 


Vi «hablar mal» es tina forma 
U nacional de expresarse, ha- 
blemos mal 1 

Hablando mal galaico (su 
ascendiente latino mas próximo ), 
mal jermánieo y mal árabe, los 
castellanos han hecho su lengua. 

«Hablar mal» es hablar 
mejor, porque es no hablar cas- 
tellano. No se sacrifique la acep- 
ción o alteración de una palabra 
porque esté en desacuerdo con el 
diccionario real, que eso es cons- 
pirar contra la propia libertad de 
pensar y de expresarse. 

Nuestro idioma Nacional es 
el que hablamos y escribimos ac- 
tualmente; no es la clave lunfar- 
da ni el argot orillero; prevalece 
sobre el castellano en un 500 %. 
Estos folletos lo están demos- 
trando. 

« El idioma es reflejo de la 
intelijencia y del alma de un pue- 
blo»; ¿cómo es posible concebir 
que sometamos eso al castellano 
ni a nadie? 

Hablemos « mal », que siem- 
pre hablaremos mejor. 



( ARJENTINO - URUGUAYO ) 


TERCERA EVIDENCIA 



RIO DE LA PLATA 
1929 



Folleto N.° 1 


ETIMOLOJIOMANÍA SOBRE EL VOCABLO « GAUCHO » 
La versión del Sr. Lehinann Nitsche. 

Folleto N.° 2 

RECTIFICACIONES Y AMPLIACIONES A UNAS NOTAS 
LEXICOGRÁFICAS DEL « BOLETIN DEL INSTITUTO 
DE FILOLOJIA » DE LA FACULTAD DE FILOSOFIA 
Y LETRAS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES. 
Extrañar — Malevo — Control — Desde ya — Propiciar 


Folleto N.° 3 

MAS RECTIFICACIONES Y AMPLIACIONES, ETC. 

Al boton — Rana — Mátete — Vidalita — Angurria — Seca 
Achatar — Arrebañar. 


Folleto N.° 4 

SUPUESTA CONTRIBUCION AL ESTUDIO DEL ITALIA- 
NISMO EN LA ARJENTINA, DEL INSTITUTO DE FI- 
LOLOJIA, ETC. 


Folleto N.° 5 

LAS FALSAS PAPILAS DE « LA LENGUA » 

El cuento jeografico. — Academias de la legua. — Insignificante 
circulación del libro castellano. 


Folletos N. os 6 y 7 

IDIOMA NACIONAL RIOPL ATENSE. 
Primera y segunda evidencias. 




' — 9V 


( CASA EDITORA 

IMPRENTHRGENTINA 

1 DEAN FUNES 152 
* . CÓRDOBA 

sy 



De vez en cuando algunos folletos y artículos pe- 
riodísticos, traían entre nosotros cuestiones filolójicas 
nacionales rioplatenses. 

Suelen firmar esas publicaciones personas militantes 
en el gremio de las letras, por eso entrañan un peligro, 
que los Folletos Lenguaraces pretenden conjurar dejando 
constancia de los errores que se cometen. 

No es fácil acertar en lo que se diga sobre nuestro 
léxico popular si no se le conoce debidamente, y mucho 
menos si no se conoce al pueblo. 

Probablemente sorprenderá el nacionalismo de estos 
Folletos, ( su peor recomendación ), que resulta raro y 
hasta ridículo ante el imperante servilismo idiomático y 
la indiferencia por lo propio, que hoy caracterizan nues- 
tras clases dirijentes, con grave perjuicio de la salud 
cívica del pueblo. 

Hay siempre pájinas en blanco para los que deseen 
colaborar en la obra, que puede no ser estéril esta mo- 
desta contribución filolójica, apesar de su especial de- 
dicación a reparo y fomento del lenguaje nacional de 
arjentinos y uruguayos. 



ERRATA 

13, linea 5 — Donde dice: € de nuestros escritores 
debe decir: < de algunos de nuestros escritores». 



« el Castellano agoniza » dicen hispanos 

! 

LAS AFLICCIONES DEL MEJICANO SR. VASCONCELOS 

DIVAGACIONES Y CASTELLANISMOS 
DE DON AMERICO CASTRO 


La « llevada y traída » y rotundamente fra- 
casada Exposición de Sevilla, nos ha dado una 
demostración mas de todas las vaciedades y ri- 
diculeces de que es capaz el ibero -hispano - ame- 
ricanismo. Ni una palabra sobre artes o indus- 
trias, al inaugurarse, todo se circunscribió al vo- 
cabulario confraternal de «la rasa-», terminolojia 
absurda de una utopia jeografico -racial que se 
trata de perpetuar literariamente. 

Culminó esta pirotecnia circunstancial de li- 
rismo trascendentista, en el discurso de un dele- 
gado sudamericano, sin duda cien veces rehecho 
y retocado en viaje a su madre -patria, embar- 

>*) Se notará en nuestros folletos irregular o ausente acen- 
tuación ortográfica; ello obedece a un plan de entrenamiento 
para suprimirla paulatinamente, probando que, con muy raras 
excepciones, es innecesaria ; el buen lector lo comprobará. 
Dedicaremos un folleto a este topico. — la dikjscciün. 



- 6 - 


gado por la inefable emoción de Sisebuta al pen- 
sar en reyes, condes, etc., con que habria de co- 
dearse en las ceremonias de su delegación. Fue 
el discurso la consabida retahila de lugares co- 
munes sobre « la rasa » y sus anexos, un formi- 
dable rejuntamiento de adulonerias, ni una pala- 
bra sobre artes o industrias, y, « toda la pobla- 
ción de Sevilla desfiló al dia siguiente por la re- 
sidencia del delegado sudamericano para agra- 
decerle los conceptos de su perorata », mientras 
en el pabellón de su pais bostezaban de soledad 
y aburrimiento sus cuidadores. 

Así, insípido, incoloro, sin alma, sin otras 
luces que las pálidas del farolerismo, es la pré- 
dica sobre el castellano de Castilla y el caste- 
llano en America. 

Rarísimas veces aparecen puntos oscuros en 
el horizonte de ese desierto intelectual y espiri- 
tual, que al acercarse toman figura de escribido- 
res que están al marjen de las « mentiras con- 
vencionales », los que dejan constancia indecisa 
de su desacuerdo y vuelven a ser puntos en el 
horizonte. Han predicado con el conocido re- 
sultado de los sermones en el desierto. 

Pero hay « puntos filipinos »: Unos hispa- 

nos escribidores de la edición « spanish » de una 
revista neoyorkina de la Quinta Avenida, apesar 
de no corresponder ni remotamente al carácter 
y misión de esa revista, « arremeten » contra la 
academia real de la lengua de los castellanos. 



- 1 - 


De acuerdo con estos folletos (que por cier- 
to no conocen) esos hispanos se expresan res- 
pecto a «el castellano en America», pero sus 
intenciones son otras muy diferentes, pues es 
táctica de esta clase de « arremetedores » hablar 
como si fueran nativos de America, y pedir pa- 
ra ella lo mismo que ella da. 

Coincidiendo con la nota de la pajina 23 
de nuestro folleto anterior, dicen esos revisteros 
hispanos en su articulo « El Castellano agoniza»: 
« El reconocimiento oficial de la di- 
ferencia en el idioma castellano que se 
habla en el Norte y Sud de America, 
fue acordado después de amplia discu- 
sión en la sesión de apertura de la Con- 
ferencia Panamericana de Marcas de 
Fábrica ». 

Esa diferencia es el resultado inevitable de 
la evolución y de los progresos sociales y racia- 
les americanos, diferencia que despreciativamen- 
te los castellanistas de casa y de afuera llaman 
«barbarismo» y « neolojismo », también «incul- 
tura», para recomendar el sostenimiento de los 
seudos derechos de « la Lengua » ; no se tiene en 
cuenta que la propia cultura en su avance nos 
aleja del castellano, que es arcaísmo petrificado, 
ajeno a nuestro espíritu y a nuestra raza. 

Esos hispanos del articulo no desconocen 
que el tiempo y la evolución todo lo transforman 
o anulan, y que en este caso lingüístico los « di- 



ferentes aspectos del castellano » en parte de la 
población de algunos países de America (15 mi- 
llones en todo el continente), n daran como con- 
secuencia inmediata la anulación de la autoridad 
real - académica y pérdida del dominio de Indias 
para el « imperio hispano », de lo que culpan a 
la Academia, injustamente, pues si esa corpora- 
ción sometiera sus ediciones (nada mas que sus 
ediciones, pues sabido es que las voces y acep- 
ciones americanas que incorporan a ellas, jamas 
han sido pronunciadas, ni lo serán, por los caste- 
llanos ) a las alternativas de las transformacio- 
nes y al formidable aporte americano, la « ilus- 
tre y docta corporación » se convertiría en em- 
presa editora de un diccionario ultramarino « a 
todas luces » . 

Y haciéndose los americanos y los indigna- 
dos « se despachan » esos revisteros hispanos 
contra « la Lengua », a tono con estos lengua- 
races folletos : 

« Lenguaje inadecuado por arcaico, 
con un vocabulario mísero y raquítico, 
con una ríjida norma establecida por 
un centro oficial que ejerce en nuestras 
esferas lingüisticas la dictadura mas 
oprobiosa de que jamas se haya tenido 
noticia ». 


<*J Ver folleto N.° 5. 



— 9 — 


Nosotros decimos lo mismo y algo mas en 
el caso de las pretensiones de «la Lengua» 
sobre los americanos, pero allá en su solar exi- 
guo creemos que interpreta fielmente a sus par- 
lantes y peñistas. 

Refuerzan la «arremetida» con estas lineas 
del mejicano Sr. Vasconcelos : 

« La verdad es esta : El veinte por 
ciento, el treinta por ciento de las vo- 
ces que nos da la Academia, es un con- 
junto de arcaísmos o modismos com- 
pletamente inútiles para el que piensa 
y escribe en castellano». 

El Sr. Vasconcelos habla mejicano, pero pa- 
dece del común error de que habla castellano, 
y en el caso imposible de suprimir el mejicano, 
que es mandato y obra de un pueblo, cree co- 
rrecto y lojico entregarlo al castellano Y 

ofrece vasallaje a grandes lamentos por la or- 
fandad filolojica en que el «amo y señor» real 
y académico mantiene a su pueblo : 

« Lo que la Lengua tiene el deber 
de darnos es un nombre, siquiera un 
nombre para el medio millón (!) de co- 
sas importantes y de ideas inmortales (!) 
que no tienen nombre (!) en nuestra len- 
gua, que no están bautizadas en caste- 
llano » (! !) 



— 10 — 


Medio millón de voces y de ideas inmorta- 
les!?.... Hay para varios volúmenes de diccio- 
nario. No lo soñó « la Lengua » apesar de titu- 
larse así para simularse idioma del mundo, y de 
creerse inmortal siquiera por matusalenismo. Tan 
fabuloso aporte sería una mole que la aplasta- 
ría para siempre si se lo echara encima. 

El Sr. Vasconcelos no ha considerado que 
con medio millón de voces su patria tiene el lé- 
xico mas grande de la humanidad; ¿porqué ha 
de humillar a su pueblo, el heroico y glorioso 
pueblo azteca, entregando su obra al extranjero ? 
¿Acaso las ambiciones literario - exóticas de un 
grupo de mestizos, deben prevalecer sobre el al- 
ma nativa, que es la mentalidad popular exte- 
riorizada en el lenguaje? 

Este grave error del Sr. Vasconcelos es el 
de la inmensa mayoría de los intelectuales ame- 
ricanos, que podemos continuar llamando « lati- 
nos», pero nunca hispanos porque es absurdo. 

Ese medio millón vasconceliano justificaría 
la inmediata fundación de la academia Mejicana 
del idioma nacional y la edición de su léxico. 
Con muchísimo menos podríamos fundarla en el 
Plata ahora mismo, pero nos faltan mentalidades 
y espíritus capaces y nacionalistas ; aquí el na- 
cionismo tiene raíces de ombú. 

Los revisteros hispanos de Nueva York es- 
tan, naturalmente, con los entregadores ameri- 
canos, y a su vez simulando serlo mendigan am- 



— 11 — 


paro académico para « tanta cosa y artefacto de 
este continente que no tiene representación o 
bautismo castellano » . . . Ni mas ni menos como 
a los indios en la época de las reducciones , que 
pasaban a ser seres humanos recien cuando los 
ignorantes y siniestros cristeros ( los mismos que 
hoy minan y convulsionan a Méjico ) los bauti- 
zaban y apodaban López, Perez, etc. Y termi- 
ran los revisteros haciendo el sacrificio de de- 
clarar que el castellano « es el mas pobre entre 
lo: idiomas modernos», para animar a los rea- 
les académicos a que « se lancen » a la conquista 
del tesoro americano. 

Dice el Sr. Vasconcelos al contemplar el dic- 
ciomrio de Webster: «Me siento humillado en 

lo ñus íntimo de mi naturaleza, en mi sentimien- 
to parió (!) y en mi orgullo de raza(!)». Muy 
raro eicontramos esta sensiblería en quien implo- 
ra al «xtranjero castellano que repita las haza- 
ñas dea bandolero Hernán Cortés, conquistando 
los lingjtes de oro filolojico mejicano; pero ha 
podido aas la voz de la tierra y nos explicamos 
el sentiriento del Sr. Vasconcelos : El dicciona- 

rio Webter es nacional norteamericano, no es 
inglés, p>r eso se titula « American Standart 
Dictionar » ; recopilación paciente de filólogos 
nativos bjo la dirección del gran Webster, que 
dijo al imiarla : « No es solamente importante 



— 12 — 


sino en alto grado necesario, que el 
pueblo de este pais tenga su diccionario 
nacional, surjido de la lengua inglesa ». 

Y esto sucedía a fines del siglo xyiii ! 

Y nosotros padecemos de nacionismo en pleno 
siglo xx ! 

La actual eynpresa editora del Webster os- 
tenta este lema: «Diccionarios norteamericanos 
para norteamericanos», y publica siete ediciones 
simultaneas, desde la elemental para niños has/a 
la enciclopedia para intelectuales. / 

La lamentación del Sr. Vasconcelos hace de- 
cir a los hispanos del articulo : / 

« Esta protesta íntima contri el 
desmedrado y momificado volumen que 
nos ofrece la Real Academia, la respal- 
dan millones (!) de personas en nuercra (!) 
America, que se sienten impotentes (!) 
ante la ausencia en él de térmyios de 
uso corriente en otras lenguas »i(?) 

De intento sería difícil reunir mayo/es dis- 
parates. « Sentirse impotentes ante la Ausencia 
de voces de uso corriente»....! El vi/jo siste- 
ma historial sobre esta desventurada America, 
con el que presentan al autóctono mudo y para- 
lítico cuando llegaron los bárbaros criteros co- 
lombinos, que le trasmitieron voz, icyoma, en- 
tendimiento y acción, convirtiéndolo h n un ser 
mas o menos humano. « La historiase repite »: 
según los modernos cristeros la población de 



— 13 — 


hispano - America es tartamuda, porque no usa 
voces castellanas, y las propias no puede usar- 
las sin venia de la Real Academia. No exajera- 
mos, todo eso está en el ánimo sumiso y rutina- 
rio de nuestros escritores; cierto cronista - histo- 
riador que colabora en oficiales « solemnes » pu- 
blicaciones historiógrafas de Buenos Aires, al 
notar que usamos «j » donde los castellanos usan 
«g» con el sonido de aquella, noS preguntó si 
teníamos permiso de la Real para hacer eso en 
nuestras publicaciones ; le aseguramos que no se 
necesitaba licencia de nadie y menos de la « in- 
signe, ilustre y docta corporación » ; se sorpren- 
dió mucho y estamos seguros que no nos creyó. 

En resumen, lo que se reclama y desea, sin 
ningún escrúpulo, es que el ridículo diccionario 
real y académico de los castellanos, sea para 
nosotros fonógrafo y bozal. 

Todo el artículo « El Castellano agoniza » 
es un largo lamento por la orfandad lexicográ- 
fica, el desesperante abandono idiomático, en que 
tiene la academia real a los pueblos hispano - 

americanos Dice que no hay instante mas 

triste y aflijente que cuando los hijos de esos 
pueblos no encuentran una voz autorizada por 
la citada academia para nombrar ciertas cosas, 
como, por ejemplo : «cochera», que, castellana- 

mente, tanto se aplica al lugar donde 
se guarda un carruaje, como un automó- 
vil, aeroplano, carreta o locomotora», 



— 34 — 


Vamos a proporcionarles a esos desespera- 
dos americanos vasallos de Castilla, las voces 
que usamos los rioplatenses, por si se animan 
a aplicarlas mientras no les llegue «la voz del 
amo » : 

Para el carruaje — cochería. 

» » aeroplano — hangar. 

» » automóvil — garaye. 

» la carreta — corralón. 

» » locomotora— galpón. 

Ya ven que no necesitamos « cochera ». 

Del verbo « filmar » dicen que el mundo es- 
pera ansioso el equivalente castellano o su in- 
greso en ese léxico, para poder usarlo con tran- 
quilidad, pero, « en el entretanto, y mientras que 
los doctos (!) académicos aguardan con 
los brazos cruzados, los veintitantos (!) 
pueblos de habla española (!) sin norma 
que los guie, (!) continúan bautizando a 
su antojo (!) todo lo nuevo que se les 
presenta ». 

Un intelectual amigo nos decia en privado 
que le parecian algo irrespetuosos estos folletos ; 
le observamos que era necesario que así fueran ; 
ante parrafitos como ese último, humillante pa- 
ra los americanos, nuestras pajinas son inocen- 
tes elucubraciones misticas. Dijimos en el ante- 
rior folleto: «Respetamos como se nos respeta», 
y no puede ser de otra manera; los castellanis- 
tas nos declaran ignorantes y sumisos en unas 



— 15 - 


ocasiones, y en otras nos invitan a serlo como 
por obligación ; nuestros folletos no aceptan tan 
« hidalgas » y « nobles » cualidades, y de ahi las 
irrespetuosidades. 


Nos citan estos hispanos de la Quinta Ave- 
nida, a un gramaticalista portorriqueño Torres, 
que ha dicho: 

« La Academia es un centro que es- 
tá bajo la acción del cloroformo mo- 
nárquico y romano». 

Muy acertado. La Academia es conocido 
refujio honorifico del gremio de nobles, con pre- 
ferencia al de filólogos, que muy poco tiene que 
hacer alli. El romanismo es lo que le queda 
para su alegato y su elejía, es su auto -oración 
postuma; pero ese romanismo es muy nebuloso; 
tenemos entendido que el ascendiente latino úni- 
co del castellano es el galaico, los clásicos cas- 
tellanos acuden atropellados a probárnoslo ; el 
latinismo del léxico es simple « licencia eclesias. 
tica » ejercida desde su primera edición, latinis- 
mo puro y neto de sacristía, lo hemos demostra- 
do en el anterior folleto al presentar voces indí- 
genas americanas latinizadas por la licencia , pa- 
ra purificarlas de paganismo al ingresar en el 
santo y glorioso vocabulario de « la Lengua ». 



- 16 — 


Es sujerente que el « castilian - trotter » don 
Americo Castro solo ha hecho romanismo y tras- 
cendentismo en su inspección por los dominios 
de Indias; ¿qué otra cosa podía hacer nuestro 
aprovechado lunfardista con una lengua que en 
el uso está estancada y en su diccionario muer- 
ta ? Practica lo mismo el correjidor Alonso, im- 
portado expresamente por el Instituto de Filo- 
lojia de la Facultad de Filosofía y Letras de la 
Universidad de Buenos Aires, para hacer cum- 
plir y respetar la real lengua en este fiel y hu- 
milde virreinato del rio de la plata. 


Nos. citan también palabras de un arjenti- 
no lexicógrafo, el Sr. Selva : 

«Los académicos con su frecuentes 
despropósitos mas destruyen que pulen, 
mas desquician que fijan, mas oscurecen 
que dan esplendor a la Lengua». 

El Sr. Selva ha podido ser uno de los 18 
« individuos » que deben reunirse como « corres- 
pondientes » de « la Lengua » en Buenos Aires, 
mediante los eurindios que han recibido reales 
órdenes para fundar allí la sucursal cervantina, 
pero con esa declaración queda eliminado, salvo 
que la escasez de sujetos aparentes para tan 
« honroso cargo » haga que lo ocupen, sin per- 
juicio de un desagravio privado ante los eurin- 
dios, quienes lo comunicarían en el acto a su 



— 17 — 


madre -patria, sobre papel de hilo apergaminado, 
con un lujoso membrete de escuditos y el glo- 
rioso ex-libris académico con su famosa ollita 
jitana. 


Y concluye el articulo de esos hispanos de 
Nueva York con « lo que se quería demostrar » : 

«Asi como Bello y Cuervo y otros 
eminentes investigadores científicos y li- 
terarios de America hispana, dieron a 
la madre - patria normas gramaticales 
que revolucionaron por completo el ar- 
caico sistema que prevalecía en la Pe- 
nínsula, ofrendémosle hoy un dicciona- 
rio moderno, y completo que un cuerpo 
de competentes lexicógrafos se encarga- 
rá de mantener al dia y de editar con 
la periodicidad necesaria. Este paso es 
necesario si hemos de salvar nuestro 
patrimonio lingüístico». 

Es lo mismo que hemos dicho en nuestro 
anterior folleto, invertidos los términos, lo nues- 
tro para nosotros; la obra de nuestros pueblos, 
condensación del alma y del injenio nativo, no 
puede entregarse a ningún extranjero. El cas- 
tellano siempre hablará lo suyo, nunca lo ame- 
ricano. Concedemos que los reales académicos 
no pueden hacer mas de lo que hacen por su 
lengua estancada e indijente; como su pueblo 



—id- 


habla y escribe se refleja en su diccionario, y el 
exceso de voces muertas defiende del olvido a 
sus clasicos. Lo moderno, lo nuevo, lo injenioso 
es americano, y solo podrá anexionárselo impre- 
so, como lo ha hecho hasta ahora, para inocen- 
te satisfacción de su imajinario imperialismo en 
Indias. 

En este caso como en todos los de igual 
especie y propaganda, sus autores son hispanos, 
que tratan de nuestras cosas como si fueran 
suyas ; por eso dicen : « este paso es necesario si 
hemos de salvar nuestro patrimonio lingüístico t>. 
El lector es fácilmente engañado, pues cuando el 
periodismo habla se estima su voz como emi- 
nentemente nacional. 


Todo, aunque no lo parece, contribuye efi- 
cazmente a nuestra obra nacionalista. 


Digamos con la empresa editora del Webster: 
< Diccioñarios americanos para los latino -ame- 
ricanos » ! 



— 19 — 


El «castilian-trotter » don Americo Castro, 
hace en un rotativo porteño ciertas alusiones al 
Sr. Vasconcelos, precisamente refiriéndose a la 
misma publicación de dicho señor que acabamos 
de comentar. Don Americo, en un hidalgo jesto, 
vista la humildad v aflicción del mejicano vasa- 
llo, « pára mientes » en el « medio millón » y las 
«ideas inmortales», para llamar al desolado 
autor, con suficiencia de conquistador: «niño 

intelectualmente malcriado ». 

Esta vez no notamos rotnanismo en la pu- 
blicación de don Americo, y ya es un alivio ; 
parece una contribución lexicográfica, pero es 
una divagación, lo que se llama entre meridia- 
nos peñistas « un articulillo para cobrar los con- 
sabidos», pero como su autor es para muchos, 
aquí, un oráculo filologo, nos vemos en la dura 
necesidad de tratar su articulo como mercadería 
moruna que hemos pagado con nuestro dinero. 

Empieza don Americo : 

« Los mas doctos historiadores de 
America han demostrado a sus com- 
patriotas que la vida cultural de esas 
naciones no principia « ex nihilo » el dia 
en que fue proferido el grito indepen- 
dizador ». 

Tampoco principia antes ; tan solo sospe- 
pecharlo seria incorporar pajinas dolosas a la 
historia de la Civilización. 



— 20 — 


«Ex nihilo, nihil» (de nada, nada sale); 
sin embargo, los cristeros han sacado da la na- 
da al Todopoderoso. La intercalación que con 
ese latín hace don Americo, nos favorece y rec- 
tifica el aforismo, porque de nada, de la colonia , 
que era peor y menos que nada, partió « el grito 
independizador », el único y primer paso de cul- 
tura en America latina. Dice el divagador de 
moda Keyserling, que la cultura es la forma de 
vida como inmediata expresión del espíritu, y 
éste era en aquel grito «alma America». 

En la acción, en las ideas, en la lucha, en 
el triunfo y en la derrota, la nobleza y cultura 
injénita del nativo dejó en la Historia ejemplos 
de sus innegables valores y virtudes autóctonas. 
También podrían demostrar eso los « doctos his- 
toriadores de America», si no fueran casi todos 
industriales para la exportación que intercam- 
bian paradojas por títulos graciabels. 

« Muy a menudo observaríamos que 
las diferencias proceden de que en Ame- 
rica quedó en uso un vocablo que en 
Hispania o se anticuó o goza de mera 
existencia literaria». 

Eso es suponer que alguna vez se habló cas- 
tellano en America ; es suponer que eran caste- 
llanos los invasores colombinos; es suponer que 
sobre pueblos de America llovió castellano em- 
papando a todos sus habitantes. . . Y todo eso 
es mucho suponer. 



— 2i — 


Sabemos por experiencia, y estos folletos lo 
han demostrado, que esos vocablos que dejaron 
los castellanos y desusaron después, son hábiles 
sustituciones de los actuales castellanistas de 
casa y de afuera; don Americo nos lo va a evi- 
denciar en seguidita : 


« Carpeta » lo han aprendido los castella- 
nos del inglés (« carpet »), que popularizó esos 
tejidos en Europa y America. El francés, que 
no estuvo ajeno a ese comercio, dijo «carpette». 
Los reales académicos de « la Lengua » se dieron 
cuenta de eso en su edición 14, pues en la 12 
y 13, en que le anotaron procedencia por pri- 
mera vez, creian que era del francés, y para no 
rectificarse pusieron en las dos últimas edicio- 
nes : « del francés « carpette » y éste del inglés 
« carpet ». • 

Las acepciones que actualmente ofrece el 
diccionario real, unas son americanas de reciente 
conquista y otras castellanas desconocidas en 
America; nosotros usamos las nuestras y si son 
ajenas no son castellanas : — mesa de juego — cu- 
bre-mesa o simple adorno sobre una mesa o me- 
sita, únicamente, nó sobre arcas ni otra cosa — 
rectángulo de cartón, hule o cuero que se colo- 
ca sobre el escritorio para escribir, y ademas 
para guardar papeles si es doble — tapas sueltas 



— 22 


para reunir hojas de deberes de los colejiales — 
un ministerio público o secretaría de Estado — 
la existencia de valores en documentos de una 
institución de crédito — « carpetero » o « carpetis- 
ta » es jugador — «tener mucha carpeta», ser 
«tipo de carpeta», es demostrar picardía en ne- 
gocios o asuntos y también ser un hábil timbero. 

Don Americo ignora todo eso porque no lo 
citan Segovia ni Garzón. 


« Compadrito » y « compadrear » están cla- 
ramente explicados en nuestra obra « Cosas de 
negros ». Don Americo le da « claros anteceden- 
tes peninsulares», siendo netamente rioplatenses ; 
pero se ha servido del andaluz para conquistar 
estas voces, viéndose obligado a confundir men- 
tir y falsear con « compadrear », y charlatán con 
«compadrito», y cree reforzarse con citas, que 
copiamos anotándoles su verdadero sentido: 

«Hernán Nuñez (1555): El mentir 
y el compadrar ambos andan a la par». 

Es decir, que reunirse para llamarse compa- 
dres ( por improvisado parentesco o por vinculo 
de amistad) y para contar mentiras, marchan 
parejos. Esto « no reza » con lo nuestro, porque 
es desconocido en nuestras costumbres. 



— 23 — 


« Mal Lara ( 1569 ) : Dice el comen- 
dador que los compadres dicen mentiras 
a sus compadres, amparándose en el 
deudo ». 

Repite y confirma el anterior. 

« Correas ( 1620 ) : Porque los com- 
padres no cumplen con sus compadres 
los ofrecimientos que leshaeen». 

Como los anteriores se refiere a los compa- 
dres por seudo parentesco, que tampoco guardan 
ninguna referencia con ios de igual clase entre 
nosotros, que se profesan mutuo respeto y en el 
cumplimiento de sus promesas llegan a la abne- 
gación y el sacrificio. También el compadrito 
rioplatense estima en mucho su palabra, y suele 
cumplirla aunque le cueste. 

Ya hemos dicho en otro folleto y lo repeti- 
remos siempre que haya ocasión, y lo demostra- 
remos cuando sea necesario, que los andaluces 
que andaluzaron a Buenos Aires están por venir 
todavia; la analojia andaluza con nuestro com- 
padraje es « por si cuela » para usurparle orijen 
y orijinalidad, pero no han contado con el suje- 
to montevideano, típico en el jénero, al que no 
es posible sospecharle andalucismo, pues acep- 
tando la falsa base de los planteles como lepra 
racial o étnica, conforme lo han aceptado los 
«doctos historiadores de America», asi como el 
porteño ha quedado incurable de andalucismo, el 



montevideano padecería de africanismo - canario, 
pues cuentan que un vasco Zabala trajo familias 
de las Canarias para fundar a Montevideo. . . . 


«Día jueves, día sábado»; no lo hemos to- 
mado de nadie, ni sabemos que alguien haya 
pretendido que eso sea una innovación arjentina; 
es cosa sobreentendida, como lo ha sido para el 
Sr. Garibay (1571) que nos recuerda don Ame- 
rico, cuando dijo que no comería carne « los dias 
sábados ». Para nosotros el orijen lójico lo debe- 
ríamos al autóctono, que en sus lenguajes agre- 
ga a « dia » el mote latino - castellano que a cada 
uno corresponde, y es lo único que aceptaremos 
cuando admitamos procedencia. 


«Masas» y «masitas» son voces nuestras; 
nunca han sido castellanas. 

La imprescindible cita es del 1684 ; relato 
de un banquete a cierto monarca, por lo que se 
preparó «un gran horno para las masas». Cla- 
ro, se referian a los diferentes amasijos que al 
horno irían, porque en castellano son sinónimos 
«amasijo» y «masa», don Americo ha querido 
dominarnos con el plural, sencillamente. Nues- 
tras « masas » y « masitas » ni los indianos han 
logrado introducirlas en su peninsula, donde con- 
tinúan llamándose « repostería », « pastelería » y 
« confituras ». 



-25 — 


Don Americo ha pretendido corrernos con 
la vaina, que en este caso es impresionar con 
citas de pasados siglos, traidas a la rastra por 
sospechas, sistema que no deja de dar buen re- 
sultado entre despreocupados creyentes de la 
misteriosa taumaturjia dominadora de « la Len- 
gua». Don Americo olvida que ha dicho que 
a veces se trata de voces que « gozan de mera 
existencia literaria » y nada mas ; mal podía to- 
mar en serio las de sus citas, que pretende dar- 
les doble personería, en dos hemisferios. 

La conquista y colonización con «la Len- 
gua» han creado las «voces castizas y anticua- 
das que quedaron en America», equivocación 
que hemos de destruir en todo momento. 


Y termina don Americo : 

« Procediendo de la misma manera 
llegaríamos a fijar los orijenes lejanos 
de gran cantidad de americanismos, em- 
presa que debiera atraer tanto a los 
americanos como a los hispanos, ya que 
no es indiferente saber o ignorar el có- 
mo y porqué de las cosas que decimos, 
base de nuestra vida intelectual y afec- 
tiva ». 

Indudablemente que « procediendo de la mis- 
ma manera» todos los americanismos resulta- 
rían latines , como «masas», «carpeta», etc., y 


i 



— 26 — 


continuaríamos creyendo que el indio y el negro, 
distinguidísimos socios industriales del propio 
léxico castellano, eran mudos de nacimiento, y 
en un memorable dia colombino «la Lengua», 
llevada por su « insigne empuje de conquista y 
dominio », les tocó el boton de hablar y los cas- 
tellanizó para « in sécula seculorum » ; por eso, 
lagrimeando de emoción musitaba el rotativo 
porteño: «lengua de insignes conquistadores!». 

« La empresa debiera atraer a los america- 
nos » . . . Eso va dirijido a la cábila intelectual, 
y bien « se sabe » don Americo que hay en ella 
muchos «moros amigos de Hispania». 

En cuanto a « los orijenes lejanos », si son 
como los que acaba de demostrarnos . . . sobra- 
rán entretenidos motivos para estos folletos. 


Castellanismo. . . caña hueca, caña de Cas- 
tilla. La nuestra es tacuara; alma, nervio y 
envoltura a toda prueba; símbolo de rebeldía 
y libertad!... Indíjena, como el primer gáucho ! 



PAJINA 883 

DEL DICCIONARIO REAL Y ACADEMICO 
DE LOS CASTELLANOS 
EDICION 15 


OTACUSTA — ( Del greco - latino ). Espía o escucha. Per- 
sona que vive de llevar cuentos, chismes y enredos. 

Desconocido en el Plata. 

En primera acepción agregamos los riopla- 
tenses «bombero», «vichador» y «campana». 

En segunda los castellanos la llaman « chis- 
moso » y «enredador»; nosotros agregamos «lle- 
vaitrae» y «lengua larga»; en cervantino: «co- 
rreveidile» y «follon». Y eso de «vivir de lle- 
var cuentos » nos parece profesión difícil ; los 
reales doctos han querido decir « que vive lle- 
vando cuentos», en el sentido de dedicación, que 
es el que le damos nosotros. 

¿ Cuándo demonios habrán usado « otacus- 
ta » los castellanos ? 

OTAR — ( Tal vez del latin. . . ). Otear. 

OTEADOR — Que otea. 

OTEAR — Rejistrar desde lugar alto lo que está abajo. 
Escudriñar, rejistrar o mirar con cuidado. 


Desconocidos en el Plata. 



- 28 - 


Nosotros rejis tramos de cerca, nos es muy 
privado el acto de rejistrar o requisar, de ma- 
nera qu'e de lo «alto a lo que está abajo» ape- 
nas sería observar, echar un vistaso. 


OTERO — Cerro aislado que domina un llano. 

Desconocido en estos países. Ni nuestro ti- 
linguismo literario lo usa. 

Es nuestra «loma», y desde ésta vamos a 
otear una de las muchas trapisondas lexicográ- 
ficas de los reales académicos castellanos. 

Esa voz figura en las ediciones académicas 
con frecuente mudanza de acepciones, revelando 
la estrechez filolojica de los que las manejan ; la 
acepción actual la hace sinónimo de « lomada » 
y no lo es. 

En la última edición real y castellana apa- 
rece por primera vez «lomada», con esta filia- 
ción : « anticuada, Loma ; úsase en la Arjentina ». 
¿ De donde deducen antigüedad no habiendo figu- 
rado nunca en ese osario y por lo tanto ,en el 
habla castellana ? El « úsase en la Arjentina » 
no indica el orijen rioplatense de esa voz, es la 
conocida treta de simular que nos la dejaron 
«entre otras muchas» los conquistadores... 

Solamente en las ediciones 5 y 6 aparece 
« lomado, da » como participio pasivo del verbo 
activo «lomar», y éste derivado del jermanismo 
« dar » ; todo desconocido en America, 



— 29 — 


Tenemos fundadas sospechas de que «loma» 
es araucanismo, y también creemos que el nati- 
vo no ha necesitado oir a nadie para encon- 
trarle a una joroba terrestre analojia con un 
lomo animal. En resumen: ni «loma» ni «lo- 
mada» son castellanas, ni son sinónimos como 
los académicos reales creen, ni tienen las acep- 
ciones que les han aplicado. 

« Loma » es algo mas aplastado que un ce- 
rro y puede ser alta o baja, aunque lo último 
con preferencia. 

« Lomada » es una sucesión de lomas. 

OTILAR — Aullar del lobo. 

Desconocido entre nosotros. 

OTOMANA — Sofá otomano. 

Lo conocimos. 

OTOMÁNICO — Turco. 

OTOÑADA — ( Trae tres acepciones ). 

Nada de eso usamos aquí. 

OTOÑAL — Propio del Otoño. 

Conforme. 

OTOÑAR — ( Trae tres acepciones ). 

OTOÑIZO — Otoñal. 

Todo desconocido para nosotros. 



— 30 — 


OTOÑO — ( Del latín ). Estación del año. 

Conforme con dos acepciones ; desconocida 

una. 


OTORGADERQ — Que se puede o debe otorgar. 

Para nosotros eso sería el lugar donde se 
hacen otorgamientos. Una cosa que « se puede 
y dehe otorgar » es en rioplatense « otorgante » 
y «otorgable». 

0T0RGAD0R — Que otorga. 

No lo usamos. 

OTORGAMIENTO — ( Trae tres acepciones ). 
OTORGANTE — Que otorga. 

OTORGAR — Consentir, etc. 

De acuerdo. 

OTORGO — Otorgamiento. 

OTRAMENTE — De otra suerte. 

OTRE--OTRI — Otro. 

Desconocemos todo eso. 

OTRO — ( Del latín ). 

Conformes con sus dos acepciones y su pri- 
mera frase; no usamos las dos frases siguientes; 
la cuarta « otra te pego » es nuestra, el dómine 



— 31 — 


se la conquistó en esta su última edición, pero 
incompleta, pues aunque es su forma mas vul- 
gar, completa sería: « otra te pego y me retiro ». 


OTUBRE — Anticuado : Octubre. 

Ténganlo presente los tilingos, esos que por 
nada del mundo le ahorran la « p » a Septiem- 
bre, creyendo que es orden real y académica; ya 
ven que hasta Octubre sin «c» «lo admite la 
Academia ». 

Pero... «Otubre» es el latín «October», 
« octavo » mes del año romano, que es el latín 
«octavus»; y considerando el inmarcesible lati- 
nismo de « la Lengua » y su impresionante fana- 
tismo por ese orijen, esa licencia en suprimir la 
«c», la heráldica «c» orijinaria, es desconcer- 
tante. 

También «Setiembre» es el latin «Septem- 
ber», «séptimo» mes del año romano, que es 
el latin «septimus». 

« Setiembre » y « Otubre » emancipándose de 
su orijen en pleno léxico real, se debe a la igno- 
rancia de los escribidores de castellano cuando 
este lenguaje empezaba a serlo ; ya lo hemos 
dicho en otro folleto : « ponían en una misma 
hoja diez veces la misma palabra en diez orto- 
grafías distintas»; y todo lo admitían, viniera 
de donde viniera, o por jeneracion espontanea: 
« diez veces una misma palabra en diez ortogra- 



- 32 - 


fias distintas »; por eso pasaron Otubre y Se- 
tiembre sin la inflexión latina; la ambición era 
conquistar un diccionario con muchas hojas, in- 
sinuado por Covarrubias, y debutaron en 1726 
con una edición de seis tomos, apesar de apenas 
tener material para uno solo, que es el que pu- 
blican después de aquella hasta la fecha. 

Octubre con « c » subsiste por costumbre no 
por latinismo, pero Setiembre sin « p » es corrien- 
te, no obstante los criollos castizos la mantie- 
nen creyendo demostrar viveza ortográfica, cuan- 
do solo demuestran espíritu de dependencia. 


OVACION — ( Del latín ). 

La primera acepción es el antecedente lati- 
no del vocablo. Desconocemos la segunda. La 
tercera : « aplauso ruidoso que colectivamente se 
tributa », estamos de acuerdo aunque no sea rui- 
doso. 


OVADO — (Del latín). Aplícase al ave después de haber 
sido sus huevos fecundados por el macho. 

Qué disparate ! El ave puede estar « ovada » 
sin que la fecunden. 

Decimos « servida » o « cubierta », acepciones 
rioplatenses. 

Ofrece dos acepciones que desconocemos. 



OVAL — Ovalado. 

OVALAR — Dar figura oval. 
OVALO — 

Conformes. 


OVANTE — Victorioso o triunfante. 
OVAR — Aovar. Poner huevos las aves. 
OVAS — Hueva. 

Todo desconocido en el Plata. 


OVECICO — Diminutivo de huevo. 

Decimos únicamente «huevito». Por proce- 
ceso morfolojico de nuestras lenguas autóctonas, 
que nos han dado dulce vocalización, todos nues- 
tros diminutivos tienen esa construcción, nunca 
la castellana. 


OVEJA — (Del latin). 

Primera acepción conforme ; segunda, desco- 
nocida para nosotros. 

Tercera: «Llama en America Meridional». 
El bárbaro invasor colombino fue el que confun- 
dió la llama con la oveja porque daba lana , y 
los reales académicos consignan el descubrimiento. 

Siguen una calificación y diez refranes, de 
todo lo cual solo conocemos y rara vez usamos : 
«cada oveja con su pareja». 



— 34 — 


OVEJERO — El que cuida las ovejas. 

Asi llamamos al perro encargado de eso. 

OVEJUELA — Diminutivo de oveja. 

«Ovejita» en rioplatense. 

OVEJUNO — Perteneciente o relativo a las ovejas. 

Preferimos «ovino», voz que recien el dó- 
mine ha conquistado en su última edición. 

OVERA — (Del latin). Ovario de las aves. 

En el Plata es el femenino de « overo » y al 
ovario ese llamamos «huevera». 

OVERO — 

Antes definía el dómine real este vocablo : 

Lo que es de color del huevo. 

Vele decir «blanco». Tiempo después lo su- 
primió y dijo : 

Aplícase al caballo blanco manchado de alazan y bayo. 

Y eso ya no es «color del huevo». Nueva 
supresión para decirnos actualmente: 

Aplícase a los animales de color parecido al melocotón. 

Que no es nada de lo anterior, y todo junto 
no alcanza a nuestro «overo». 



— 35 - 


Cada vez peor. Toda la orientación filolo- 
jica académica está en evidente mal de muerte, 
del que parece querer curarse con los emplastos 
diversos de la medicación empírica, y empeora. 
« Overa » ( expresión rioplatense que es sinónimo 
de « malparada ») queda la Academia con esa 
maniobra acepcional aplicada a « overo ». 

OVERO — Ojo overo. 

En castellano es todo blanco, «que parece 
que no tiene niña » ; en rioplatense es casi ne- 
gro, por lo que suele decirse « empavonado »; en 
castellano refiriéndose al interior del ojo, y en 
rioplatense al exterior. 

Hemos dicho en otra oportunidad que el 
diccionario de los castellanos puede sernos útil 
interpretándolo al reves, y no es tan exajerado 
como parece. 

OTARIO 

De entre los muchos vocablos nuestros y 
americanos que por su orden alfabético podría- 
mos intercalar en esta pajina del dómine, no re- 
sistimos la tentación de anotar « otario », equi- 
valente de « sonso », « tilingo » ,« presumido ». No 
deseamos etimologar esta característica, breve y 
sonora voz rioplatense, sino dejar constancia de 
ella, por su arraigo en el habla de todas las cla- 
ses sociales de los paises del Plata. 




EL JUICIO DE LOS NUMEROS 


Si el lector tuviera la buena voluntad que 
se necesita para esta deducción de porcentaje 
lingüístico, conseguiría mas o menos el resulta- 
do que va en seguida, obtenido en lijero examen 
de las pajinas que anteceden : 



Voces 

Acep- 

Deri- Refranes 



ciones 

vados y modismos 

De acuerdo 

13 

00 

2 

No usado 

6 


2 

Desconocido 

28 

9 

10 

Rioplatense 

18 

1 

1 


Totales : Idioma Nacional Rioplatense 75 
De acuerdo con el castellano 23 

En esta misma pajina podríamos anotar no 
menos de 50 voces americanas de procedencia 
indijena y de creación del negro, de uso corrien- 
te en varios países hermanos. 

Hemos dicho en el anterior folleto, y con- 
viene recordarlo, que en las voces innovadas, al- 



-38 — 


teradas, creadas, desconocidas y no usadas, ha 
desaparecido toda tentativa de castellano y ra- 
dican los derechos de nuestro lenguaje nacional. 

No se han tenido en cuenta las voces cien- 
tíficas, rejionáles y s técnicas, por no ser del len- 
guaje corriente, que es lo interesante a nuestro 
objeto. 

Resultan demasiado tímidos estos Folletos 
Lenguaraces con su afirmación de que nuestro 
idioma nacional, o sea «el que actualmente ha- 
blamos y escribimos», supera a sus orijenes en 
un «80 % », pues este rápido y descuidado aná- 
lisis revela respecto a una sola pajina del dic 
cionario real v académico de los castellanos', 
que 


el Idioma Nacional Rioplatense 
prevalece con el 3?0 por ciento. 



VOCABLOS Y EXPRESIONES 


DE QUE SE DA RAZON EN ESTE FOLLETO 


Amasijo, 24 
Bombero, 27 
Cada oveja. . . , 33 
Campana, 27 
Carpeta, 21 
Carpetero, 22 
Carpetista, 22 
Chismoso, 27 
Cochera, 13 
Cochería, 14 
Compadrear, 22 
Compadrito, 22 
Confituras, 24 
Corralón. 14 
Correveidile, 27 
Cubierta, 32 
Dia jueves, 24 
Empavonado, 35 
Enredador, 27 
Follon, 27 
Galpón, 14 
Garaye, 14 
Hangar, 14 
Huevito, 33 
Lengua larga, 27 
Llevaitrae, 27 
Loma, 28 
Lomada, 28 
Lomado, 28 
Malparada, 35 
Masa, 24 
Masas, 24 
Masitas, 24 
Octubre, 31 
Otacusta, 27 
Otar, 27 
Otario, 35 
Oteador, 27 
Otear, 27 
Otero, 28 
Otilar, 29 
Otomana, 29 


Otománico, 29 
Otoñada, 29 
Otoñar, 29 
Otoñizo. 29 
Otoño, 30 
Otorgadero, 30 
Otorgante, 80 
Otorgable, 30 
Otorgador, 30 
Otorgamiento, 30 
Otorgar, 30 
Otorgo, 30 
Otramente, 30 
Otra te pego. . . , 30 
Otre, 30 
Otri, 30 
Otro, 30 
Otubre, 31 
Ovación, 32 
Ovado, 32 
Oval, 33 
Ovalar, 33 
Ovalo, 33 
Ovante, 33 
Ovar, 33 
Ovas, 33 
Ovecico, 33 
Oveja, 33 
Ovejero, 34 
Ovejita, 34 
Ovejuela, 34 
Ovejuno. 34 
Overa, 34 - 35 
Overo, 34 - 35 
Ovino, 34 
Pastelería, 24 
Repostería, 24 
Tener carpeta, 22 
Tipo de carpeta, 22 
Servida, 32 
Septiembre, 31 
Setiembre, 31 




L evante el espíritu nacional ! 

Propague que en tierras del 
Plata se llame « Nacional » al len- 
guaje, siempre Nacional ! 

Todo lo nuestro es producto 
de nuestra intelijencia, de nuestro 
esfuerzo, del esfuerzo nacional ; no 
permita a nadie que lo ponga en 
duda. 

A nadie debemos nada; todo 
lo nuestro es obra nuestra. Por 
creación, por adaptación, por ad- 
quisición, por asimilación ; todo 
es nuestro, es nacional. 

A esa convicción nacionalis- 
ta debe su grandeza el pueblo 
Norteamericano. 

A esa grandeza están desti- 
nados los pueblos del Plata, euan- 
de dejen de conceptuarse residuos 
vejetativos y colonias espirituales 
europeas. 

Levante el espíritu nacional ! 

Keyserling, con su instinto indú - sajón, 
acaba de ratificarnos en sus acertadas ma- 
nifestaciones sobre nuestra obra y nuestra 
sicolojia. 



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